Este objetivo estratégico de la Estrategia Andaluza de Bioeconomía Circular (EABC) se orienta a reforzar la capacidad industrial de transformación de los recursos biomásicos en Andalucía, fomentando un tejido productivo de base biológica capaz de generar mayor valor añadido, incorporar innovación y consolidar nuevas cadenas industriales vinculadas a la bioeconomía. La estrategia lo presenta como el segundo gran objetivo evaluable del marco estratégico, directamente ligado al desarrollo industrial de la región.
El documento parte de que la riqueza andaluza en recursos biomásicos permite avanzar hacia una producción de base biológica, y que su procesamiento a nivel regional puede aportar un valor agregado importante a los territorios. Desde esta perspectiva, no basta con disponer de biomasa: es necesario contar con un ecosistema industrial capaz de transformarla en bioproductos, bioenergía y otros bienes o servicios de valor. Por ello, el objetivo apuesta por incrementar el volumen de bioindustrias y biorrefinerías, con especial atención a las biorrefinerías integradas, que permiten un aprovechamiento más completo e inteligente de los flujos biomásicos.
La estrategia enmarca este objetivo dentro de una visión claramente circular de la transformación industrial. Subraya que, en la gestión y valorización de los recursos biomásicos, resulta necesario garantizar el enfoque del uso en cascada, favoreciendo la extracción de productos de alto valor añadido y bajo volumen para optimizar el valor total de los recursos. Asimismo, plantea la necesidad de estudiar los procesos de fraccionamiento y transformación de los diferentes tipos de biomasa, de manera que se mejore su aprovechamiento y se maximice su valorización dentro de una bioeconomía circular.
Otro elemento central del documento es la apuesta por un modelo sostenible de desarrollo de bioindustrias basado en la articulación de las industrias agroalimentarias ya existentes, distribuidas por el conjunto de la región y próximas a los puntos de producción de biomasa. Esto hace que el objetivo no se conciba únicamente como una política de creación de nueva industria, sino también como una estrategia de adaptación, reconversión y fortalecimiento del tejido productivo existente, conectándolo con la base territorial y con los recursos disponibles. En este marco, la estrategia destaca las posibilidades que ofrece la experiencia andaluza en química sostenible y la potencial reconversión de plantas de producción de biodiésel en biorrefinerías integradas.
Este objetivo estratégico se desarrolla principalmente a través de la Línea Estratégica 3. Procesos industriales de transformación de recursos biomásicos y capacidad de producción industrial de bioproductos y bioenergía, que responde expresamente al Objetivo Estratégico 2. Según la propia estrategia, esta línea persigue el fomento y apoyo a la industria de base biológica que optimice el uso de los recursos biomásicos de Andalucía, en especial a las biorrefinerías integradas. Para ello, incorpora medidas dirigidas tanto a mejorar los procesos de preparación y transformación de la biomasa con criterios de ecoinnovación y ecoeficiencia, como a apoyar la creación y continuidad de bioindustrias y biorrefinerías.
Dentro de esta misma línea, el documento da un peso importante a los estudios de viabilidad económica, social y medioambiental, a los modelos de negocio, al apoyo al emprendimiento bioindustrial y a la colaboración entre sectores generadores de biomasa y bioindustrias. También pone el foco en aspectos como la colaboración empresa-universidad, la valorización en cascada, la colaboración intersectorial y, en ciertos casos, la captura y reducción de emisiones de CO2 mediante el aprovechamiento de focos industriales, por ejemplo para el cultivo de microalgas. Todo ello refuerza el carácter innovador y tecnológico del objetivo, así como su vinculación con la investigación aplicada y la transferencia de conocimiento.
En conjunto, este objetivo estratégico representa el paso desde la disponibilidad del recurso hacia su transformación industrial efectiva, y sitúa a la bioindustria como un componente decisivo para que la bioeconomía circular no se limite al aprovechamiento de residuos o subproductos, sino que genere actividad económica, diversificación productiva y nuevas capacidades industriales en Andalucía. En términos territoriales, su despliegue puede tener un impacto notable en el medio rural y en los entornos vinculados a la industria agroalimentaria, al favorecer un procesamiento más cercano al origen de la biomasa y una mayor retención del valor en el territorio.
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