El turismo ha sido motor económico de Andalucía, pero su crecimiento descontrolado genera tensiones sociales y ambientales. El auge del alquiler turístico encarece la vivienda en las capitales, los barrios históricos sufren saturación, y el medio ambiente se ve presionado por el exceso de visitantes.
Riesgos principales:
- Gentrificación y expulsión de vecinos en zonas urbanas.
- Precariedad laboral en el sector turístico.
- Impacto ambiental en espacios naturales frágiles.
La clave está en transformar el modelo hacia un turismo sostenible, diverso y justo. Esto implica fomentar el turismo cultural y de naturaleza, regular el alojamiento turístico, redistribuir los flujos hacia zonas menos saturadas y garantizar derechos laborales. Andalucía puede ser pionera en demostrar que el turismo no tiene por qué destruir comunidades, sino que puede fortalecerlas cuando se gestiona con equidad.



