El futuro de Andalucía se juega en la juventud, pero la situación actual es preocupante: uno de los mayores índices de desempleo juvenil de Europa, fuga de talento hacia otras regiones y países, y una percepción generalizada de falta de oportunidades.
Retos centrales:
- Desajuste entre sistema educativo y mercado laboral, con déficits en competencias digitales, sostenibles y sociales.
- Paro juvenil estructural, que supera con frecuencia el 30 %.
- Desigualdades territoriales en el acceso a educación de calidad.
La respuesta no puede ser solo más formación: se necesita una educación conectada con el territorio, que vincule la universidad y la FP con la innovación social, el emprendimiento y las necesidades reales de las comunidades. Además, la juventud debe tener espacios de participación política y cultural, donde no solo se les forme, sino donde sean protagonistas de la transformación. Convertir la frustración juvenil en motor creativo es uno de los grandes desafíos para el futuro de Andalucía.


